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Hoy pasaré la noche con Gatúbela,
La que cobra un dólar cada foto
Frente al teatro Kodak.
En mi cuarto del motel Olive,
Que huele a orina
Hace ya mucho tiempo.

Me cuentas que el sueño de tu vida es subir a una limosina
Que solo vives para verlas pasar
En fila,
Estacionarse junto a la alfombra
Y después seguir sin prisa.

Dices todo eso
Y te interrumpe la llamada de mi madre.
Me recuerda que beber a mi edad es ilegal,
Que las prostitutas son ilegales.

Entonces andas por el camino de estrellas rojas
Y placas de bronce
En el que no estará tu nombre ni el mío,
Me invitas la entrada a un museo de cera
Y te brillan tanto los ojos
Mientras andamos lo oscuro
Contemplados por Nosferatu,
Jason y Freddy.

Atravesamos ese pasillo
Entre los infectados
Y con el reflejo de las luces rojas sobre tu cuerpo
Quieta por siempre
Una heroína de ojos vidriosos,
Sonrisa perfecta.






Cuando me saquen los riñones quiero oír jazz


Despertar en una tina con hielo.
Tras una noche de fiesta,
Dos cortes en la espalda.

Cóctel helado.
Las piernas dormidas.
Siempre me pregunté qué hacía una aceituna en una copa
Y una risa se me escapa de vez en cuando.

El jazz suena
Y no puedo sentir más que lástima
Por aquella estatua de hielo,
Sus dedos arrancados
Que enfrían ginebra en copas de gandules.

No sabría entre el hielo y la carne qué ojos son más brillantes.






Alcohol y mentas


La ciudad se ve atravesada por la costa
Como si de la noche se extendiera un abismo.

En mi boca las mentas suenan
Mientras tomo un trago que no puedo pagar.
Uso gafas oscuras para que los demás no vean que ando solo,
que estoy triste y furioso.

Aquí todo es caro.
La brisa, el paisaje.

Siento que los tragos me congelan la garganta,
Aun así pido más hielo para mi vaso
Y mentas
Aunque hoy no vaya a besar a nadie.







Apartamento en la punta de la colina



Un taxista chino,
Dos ebrias
Y en medio un niño de 15.

El apartamento en la punta de la colina
Donde viven dos gatas
Y una mujer ya no tan joven,
Recepcionista
De yo no sé qué edificio.
Eficiente entre semana.

Más que amiga de su vecina,
Con la que ve videos graciosos de animales
Hasta ya entradas las horas de la noche.

Hoy Liz tiene ganas de vomitar.
Ambos comparten un sofá, y él
Con la boca negra
De vino y malas palabras
Le pide que abra el balcón y deje entrar el frío
Y las luces de la ciudad
Que se extiende
En una noche extrañamente clara
Y en la punta de los pezones
El presentimiento de una mañana brumosa.






Atardecer


El decrepito Zeus tiene como trono una silla de ruedas.
Venus ahora es vieja y fea.
Las musas chochean, ya nadie las aguanta.

Apolo, Dionisio, Hefesto, Atenea;
Todos trabajan en grandes edificios.
Trapean pisos,
Cuidan por la noche,
¿Qué más da?

Hermes no ha dejado de ser un mensajero.

Ares se volvió poeta, sólo así puede luchar.
Guía nubes y polución,
Sus ovejas. Blancas, grises.
Las lleva a pastar sobre las ciudades,
A que se alimenten de las chimeneas.

Cada tarde
Ares tiñe de ira el cielo.
Y en la sangre de quienes murieron por él
Se revuelcan las ovejas
Como cerdos.






***


Ella mira, cercana
Mientras mis manos pasean por ese lugar secreto;
Allí donde Dios cubre de tierra sus sueños.

¿Qué esconde?,
¿Cadáveres o semillas?






Funeral


Nunca vi a mi abuelo tan elegante
Como el día de su funeral.
Recuerdo lo bien que le sentaba estar en esa caja.
Era como ver un cuadro bien enmarcado.

Obra maestra de una maquilladora que nos ocultó
Su palidez de muerto,
Sus lunares;
Sus mañas.
Casi parecía un hombre de bien.

Algunos dirán que pensar así de mi abuelo no es justo.
Pero este no es el mundo de lo justo.

La gorda que se sienta a mi lado en el bus
Y me deja medio cuerpo por fuera del puesto
Nunca ha pagado la mitad de mi pasaje.

Quienes han tomado el autobús saben que así es esto
Y que en los funerales
El muerto es un adorno más,
Como las flores
O los invitados.






Pisos lustrados reflejan cada paso


Los aviones, al igual que una adolescente
Vuelven sin despertar a nadie,
Con sus nalgas secretamente tocadas.
De noche los aeropuertos son habitados por cabinas telefónicas,
Plateadas y hambrientas.

El sonido de una moneda al tocar el fondo
Se pierde por pasillos de aire acondicionado.
A través del cristal
Pasan las luces empañadas de los taxis.

Un aeropuerto es un lugar de pecados
Que pasan demasiado rápido,
Bendiciones por conveniencia
O la oportunidad para que dos desconocidos pasen la noche
Cortesía de la aerolínea
En un hotel de consolación.

Las paredes húmedas de sudor frío
El freón corre furioso por las tuberías.






Mi Mercedes

A mi mercedes

Cuando los corazones se forman de billetes mojados,
Mendigar por uno
Es botar monedas en una fuente.

¡Cuánto pagaría por un corazón de piernas firmes,
Trasero erguido!

El crédito me volvería miserable.

Pero andaría en carro,
Andaría en mercedes.

Mercedes,
Solo a ti te puedo amar.






***


Los médicos indican a sus ángeles
Formulas y dosis incorrectas;
El lugar donde los fetos quedaron
Arropados de coles y lechugas.

Las camillas ruedan
Por pasillos interminables de silencio
Y de ángeles que se tambalean,
Que al caer dejan un rastro de viento helado
Como si la tarde estuviera nublada y la ventana abierta.

De noche el viento se cuela por debajo de las puertas,
Y los enfermos, en su fiebre creen que deliran
Al ver figuras blancas dejando la habitación.

Por la mañana los más graves aseguran
Que mientras haya ángeles en el mundo
Nadie podrá dormir tranquilo.






El paraíso de una rata es llegar al basurero


Morir de noche es un lujo.
Apuñalado, ahogado en una cloaca;
La sobredosis más costosa que pudo pagar la camioneta de papá.

Glorioso en una esquina
Anónima y sin rostro.

Esperar un paseo en esos autos-nevera
Limosinas con aire acondicionado;
Con las mejores gafas oscuras
Que puedan ser dos moretones
Y una sonrisa tiesa.

Feliz el día
Cuando la rata, atrapada en una bolsa
Rompe el plástico
Y se ve en el basurero.